Nuestra Historia: De Herencia y Pasión
"¡Ay me muero!" No es solo un nombre, es una expresión que sale del alma cuando algo nos enamora a primera vista. Esa frase me acompaña desde hace 17 años, cuando empecé este camino vendiendo accesorios y ropa. Aunque el marketing decía que no era un nombre "convencional", yo sabía que esa frase me definía a mí y a todas las que, como vos, sienten un flechazo por lo que llevan puesto.
El ADN de mi emprendimiento
Llevo la venta en la sangre. Me considero una vendedora ambulante de alma; desde chica, siempre busqué algo para ofrecer. Pero mi conexión con los zapatos viene de mucho más atrás: soy hija y nieta de zapateros. Mientras mi abuelo y mi papá se encargaban del noble arte de arreglarlos, yo descubrí que mi misión era llevar ese amor por el calzado a cada una de ustedes. Hoy, elijo cada modelo pensando en esa tradición, pero con la mirada puesta en la mujer actual.
Quiénes hacemos "Ay me muero"
Si bien estoy detrás de casi cada detalle, este sueño no camina solo:
Melina: Es el motor detrás de cada envío, cuidando que tus paquetes lleguen impecables y a tiempo.
Nuestros proveedores: Aliados fundamentales que nos permiten ofrecerte calidad y diseño en cada temporada.
Soy Claudia, y mi objetivo es que cada vez que abras una de nuestras cajas, vos también digas: ¡Ay, me muero!